lunes, 20 de septiembre de 2010

Testimonio del joven que "descendió al infierno"

robertoDescendí a los infiernos y vi a mis primos que se suicidaron, que estaban dentro del lago de fuego, y a los muchachos que han matado en el barrio, pero una persona vestida de blanco me detuvo y me dijo: “Alto. Dios me ha enviado para que te regrese, porque no te toca. Tu misión será predicar el evangelio a los jóvenes drogadictos, alcohólicos y pandilleros. Vas a dar testimonio de tu renacer”, recordó Roberto Antonio Castillo Hernández, quien permaneció durante dos días permaneció con un cuchillo clavado en la cabeza

En la humilde sala de la vivienda de su progenitora, construida de concreto y madera, frente del Colegio “15 de Septiembre”, en San Isidro de la Cruz Verde, nos recibió Roberto Antonio, de 24 años, quien lucía una pañoleta azul y un sombrero negro que ocultaba el “zipper” que le dejaron los neurocirujanos del Hospital “Lenín Fonseca”, para extraerle el cuchillo de la cabeza.

Al vernos, Roberto Antonio sonrió, nos extendió la mano para saludarnos y dijo: “¿Ideay?, no volvieron a llegar al hospital”. Respondimos que sí llegamos a buscarlo, pero las autoridades médicas nos dijeron que había sido dado de alta para entonces

No se cansa de dar gracias a Dios

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